(La siguiente es una carta de un novio a su novia. En caso de que se sienta identificado/a y crea que aplica a la suya, solo tiene que copiar y pegar. La misma es libre de derechos de autor).

Mi amor:

Perdoná si es impersonal por escrito, pero creo que me sale mejor así. Y además, así no me interrumpís. No te enojes con esto, yo también lo hago.

El punto es que no me gusta discutir con vos, pero lamentablemente es lo único que hacemos estas últimas semanas. Sé que hay cosas que nos molestan del otro. Algunas más, otras menos. Y la realidad es que esas cosas, están haciendo de la convivencia algo cada vez más difícil.

Sé que no puedo cambiarte y mucho menos pedirte que lo hagas. Así como tampoco podés hacerlo conmigo. Entonces me surgió una pregunta: si no puedo pedirte que cambies ciertas cosas y por culpa de ellas nos cuesta convivir, entonces ¿qué hacemos?

Se me ocurrió que una buena idea es estar más atentos a lo que nos molesta del otro y hacer un trabajo personal y a conciencia para poder aceptarlo y abrazarlo. Cómo decimos siempre, “quereme como soy”. Es un chiste, pero tenemos que empezar a hacer de eso una verdad.

Tomo la iniciativa con lo siguiente. Para no hacer una lista de cosas que me molestan de vos, voy a hacer algo más sano… voy a enumerar un par de cosas mías, que si sos inteligente, vas a saber entender qué quiero decir con ellas.

Para empezar, soy un tipo de perfil bajo, no me sale contar todo sobre mi vida. No me gusta hablar por teléfono, chatear, ni interpretar stickers de WhatsApp.

No planifico demasiado mis días, semanas, ni vacaciones de verano en otoño. Creo que llevo una vida bastante rutinaria y si encima le saco el suspenso, te juro que me muero.

Hago pocas preguntas porque no me gusta contestar muchas preguntas. Quiero verte siempre, aunque no siempre te lo voy a decir. También me gusta algún día no verte, para que cuando lo haga, me guste mucho más. O sea… extrañarte.

Me encanta que te preocupes por mí, pero no más de lo que me preocupo yo. Y me pasa lo mismo para con el resto del mundo. No siempre sé: cómo está mamá, cómo le fue en el médico a papá o si un amigo se arregló con la novia.

Me encanta pasar tiempo con tu familia, pero no te enojes si no quiero hacerlo tanto, cuando ni siquiera quiero estar con la mía. ¡Ah..! Con tu papá no discuto, simplemente hablamos de fútbol. ¡Eso nos hace más cercanos!

Soy un poco hermético, lo reconozco. Me gusta disfrutar mi casa ya que durante la semana tengo poco tiempo. Me encanta que propongas planes para el fin de semana, pero si los acepto, que no se vuelvan una obligación. Si no se dan, no se dan… todavía estoy en los veinti… y toda una vida por delante con vos.

Me encanta que te quedes a dormir en casa, y sabés que eso no significa, como una invitada. “Mi casa es tu casa”. Lo que ves sucio lo podés limpiar, lo que ves que se pudre en la heladera, lo podés tirar. Todo elemento que está en casa, lo traje de la de mis viejos y el día que vivamos juntos, lo podemos donar.

Lo que a tu pregunta es sí, va a ser siempre sí y no hay por quÉ pensar lo contrario. Cuando digo que no, pasa exactamente igual. El día que te quiera un poco menos (no va a pasar) te vas a enterar.

No soy un tipo de sacar conclusiones cuando no hace falta. Me cansa pensar, imaginate, especular. No uso el doble sentido. No soy tan inteligente. Usá mi transparencia para cosas que te beneficien.

Bueno mi amor, no estás obligada, pero si estás de acuerdo podés hacer el mismo ejercicio. Voy a respetar cada renglón de lo que digas y espero que podamos sacarle el mayor provecho posible ya que tenemos una relación increíble que no vamos a tirar a la mierda por un par de meses que no lo fueron tanto.

Amo mucho cada momento que estoy con vos. ¡Espero que salgamos adelante!

Te quiere, tu novio.

(No dejes de leer la respuesta de la novia)