Además de antiguo es incómodo. Vencimientos, entregas, cobros, cumpleaños y ahora me tengo que acordar que me pediste que le mande saludos…  ¡a mi tío!

A mi tío, que quizás lo ves más seguido o hasta tenés más relación, pero bueno. Le mando.

Me gustaría que se termine eso de mandar saludos. O por lo menos a mí no me pidan que los mande. Básicamente porque no creo en lo saludos. No llegan. Nunca llegan.

“Mi hermana te manda saludos”. ¿Tan ocupada está que no me puede llamar y saludarme? Y si me manda saludos a través tuyo, ¿tanto le importo?

 «Mandale saludos». Después ves a la persona, te olvidás de mandar los saludos y de repente estás en falta. Porque si estas dos personas, que no sienten mucho interés entre ellas para ni siquiera llamarse o mandarse un whats app, por qué me tengo que acordar yo de que se saluden entre ellas.

Mandar saludos puede ser algo más complejo que un saludo y para probarlo voy a suponer un escenario. Un tipo que conocés y te parece una mala persona viene y te dice, Pepe te manda saludos. Puede pasar que de repente, te preguntes: ¿Por qué Pepe se encuentra a este tipo y se acuerda de mandarme saludos? ¿Qué soy yo para Pepe? Y qué pasa si Pepe es un mal tipo y me manda saludos. Para este tipo ¿soy tan malo como Pepe? Hay que tener cuidado con quién te manda saludos, mirá cómo podés quedar pegado sin hacer nada, porque capaz sos muy mal tipo, pero no hacía falta que Pepe se entere

¡Además, no me dijiste nada! Porque un saludo no es mucho. Digo, si me tenés cariño y todavía te acordás de mí, me mandás nada más que un saludo. ¿Uno solo? Y ¿saludo? Hay gente que entra a una sala de espera, no conoce a nadie y saluda. ¿Ya está? Una amistad de tantos años y este tipo te empató en cuatro segundos que hace que entró a la sala? Es más, te ganó, porque te saluda en la cara y sin pasarle la responsabilidad a otro.

Incluso me animo a decir que mandar un saludo tiene algo de nostalgia. “Mandale un saludo”, en el fondoes algo triste. Se lee entre lineas un… “qué buenas épocas…” ¡Me hacés deprimir a la otra persona llevando saludos! El tipo estaba bien y ahora que te nombré le traje viejos recuerdos.

Otra cosa molesta es la pregunta, ¿A que no sabés quién te manda saludos? No tengo idea, conozco 2000 personas, ni siquiera me diste una pista, ¿por qué mejor no me decís? Y ni hablar si me decepcionás, porque si le metiste suspenso es porque me va a interesar mucho y hasta tenga posibilidades de tener sexo con esa persona.

¿Qué tiene que pasar para que me acuerde de mandar tus saludos? Es imposible que yo me acuerde de mandar los saludos. Obviamente porque no es nada y además porque es un tema de ustedes dos, no mío.

Y lo que terminar de enojarme de los saludos es el escenario donde se encuentran esas dos personas y te terminan de cagar. Se encuentran por una putísima casualidad, pierden dos horas gritando que es una casualidad y cuando hacen referencia a que no se ven hace mucho, una de las dos dice: – Te mandé saludos por Juanito, ¿te llegaron? – No me dijo nada. – Pero ese chico… ¡No seás malo! decile que te los mandé y después me puteás, no cambiaba nada. Le rompiste el corazón porque sus saludos no llegaron y me hiciste quedar como un idiota que no llevó sus saludos. No te hice nada para que lo niegues, era un saludo de mierda, no hacía falta venderme así. ¡Ustedes no mueven el culo para verse y la culpa es mía que me olvidé de mandar un saludo!