ilustración: giselle_dekel
Este hombre promedio, es una persona con más y menos problemas que cualquier otra. No se destaca su carácter, ni por malo, ni por bueno, ni por fuerte o por débil. No es intenso, no es tranquilo, es algo que está exactamente en el medio. Debe ser porque como dije antes, todo está dentro del promedio.
Amigo de sus amigos, de un grupo grande de ellos. No se ubica entre los populares ni padeció nunca burla alguna. Es que no había de qué burlarse. No es alto, no es bajo, ni flaco ni gordo. Su dientes están limpios, su nariz es correcta. Lleva las uñas prolijas, y su peinado es clásico a cualquier moda. Algunos lunares de tamaños y ubicaciones que no merecen observación ni comentarios.
Deportista, de partidos parejos. Al fútbol, no era el goleador del equipo ni tampoco del que se pensaría para hacer el primer cambio. Si convertía un gol, no era el de la victoria ni el del empate. Si cabeceaba, no era para sacarla sobre la línea, sino más bien para despejar un centro que venía un poco flaco de fuerza y altura.
No se le conocen enfrentamientos ni peleas. No tiene enemigos, ni nadie que no lo soporte o prefiera no invitarlo. En las reuniones no ocupa la cabecera ni está sentado allá lejos, cayéndose de la mesa. Pone la casa si hace falta, el auto, pone plata, pone la cara y lo que haya que poner.
No tiene problema si prendés el aire, si subís la música o si se comieron todas las empanadas de carne. No sentiría vergüenza en reconocer que fue él quien se tiró el pedo, si se lo tirara. No se le recuerdan grandes travesuras, pero estuvo en todas las penitencias colectivas. No fue el que lo hizo y no se sabe si él tuvo la idea, pero siempre estaba.
No se le escuchó nunca contar un chiste, pero sería injusto decir que es aburrido. A lo mejor refrita el chiste que nos causó gracia hace un rato. Nos reímos con él, del chiste que hizo otro.
Se viste bien, la ropa le queda bien, pero si tuviera que mencionar algún remera o buzo de su colección, no podría nombrar ninguna. Ni su estilo.
Cuando salimos no es el primero en irse a dormir, pero no recuerdo haberlo arrastrado a su casa. Toma alcohol como todo el resto, pero nunca lo escuché pedir por otra ronda, ni por un brindis ni se le ocurrió tampoco escaparnos al fin del mundo con lo puesto.
Su novia es una especie de espejo de él. Va a sonar polémico, pero hasta podrían ser hermanos. Ella es convencionalmente linda. Si fuera modelo publicitaria, sería para marcas de dentífricos o bizcochuelos. Los veo juntos y no puedo imaginarlos teniendo sexo. No por parecer hermanos, sino porque no. Pero ojo, tampoco diría que son fríos, que no se quieren ni se besan. Los veo juntos y parecen una foto de casamiento. O mejor dicho, los muñequitos de la torta. Un hombre y una mujer, de la mano.
Nunca en tantos años nos contó algún problema amoroso. Todas sus separaciones, no fueron tantas, han sido por motivos razonables y logradas en buenos términos. Creo que una vez lo dejaron y el día que lo estaba por compartir, jugaba la selección y fue él quien prefirió no arruinar el clima.
Es un tipo que si está enojado, tiene que decirlo, porque su rostro no presta testimonio. En lo personal, no recuerdo haber discutido, pienso en él y no imagino siquiera un motivo. Digo discutir y me doy cuenta que no conozco sus gritos. Ni de bronca, ni de ira, ni de gol, ni de rotas cadenas, ni de nada.
Todos en el grupo lo quieren, por supuesto. Pero no tengo claro si por su persona o por lo años y la vida que llevamos compartiendo. Quizás el afecto sea una especie de melancolía, es él con los recuerdos del pasado. Porque estuvo siempre. En las buenas y en las malas.
No sé si va al psicólogo, pero estoy seguro que el tipo no tendría nada para analizar. No le da el alta por no darse por vencido. Probó de todas formas. No lo encontró en la negación, tampoco en la apatía. No estaba en los traumas, en las traslación, el mutismo ni el autismo.
La vida pasa y él pasa con la vida. Hay algo triste en todo esto, pero por supuesto me preocupa más a mí que a él, que ni siquiera lo sabe ni creo que se vaya a dar cuenta alguna vez, pero… ¿por qué lo recordaríamos el día que deje esta vida? Por eso, por él y confieso que por mí también, dejo estas palabras. Para que nadie se olvide de este tipo del promedio…
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