Cuando toco un portero eléctrico y si mientras me atienden llega otra persona, me corro. Un día, mientras esperaba a que me bajen abrir, llega  una señora y marca el 2°D.

ALGUIEN: – ¿Hola?

SEÑORA: – ¿Doctor Funes?

FALSO DR. FUNES: – No, equivocado. Es el 9°D.

SEÑORA: – ¡Gracias!

La señora se separa unos centímetros del portero eléctrico, presiona el botón del noveno piso y al escuchar una voz que contesta se pone en puntitas de pie y comienza a hablar.

Aunque el doctor atienda unos pisos más arriba del 2° el micrófono del portero está a la misma altura. Tal vez el Dr. Funes se especialice en tontos urbanos.