No me llevo bien con las puertas de los comercios o bancos, donde para entrar hay que tirar o empujar.
Por qué tirar o empujar, como algo mutuamente excluyente. Me refiero a que si no empujo no salgo y si tiro voy a estar tirando de una puerta trabada.
¿Cuál es el problema de poner una puerta de la cual, tire o empuje voy a salir igual? Sabiendo lo que nos cuesta a los humanos superar un obstáculo semejante, ¿por qué seguir con este complicado método?
Otra cosa que me pasa mucho es que al estar la calcomanía pegada a una puerta de vidrio que da a la calle, cuando es de día, se trasluce la indicación a quienes están del otro lado de la puerta. Osea que se lee: tire y empuje.
Lo peor de todo es que estas puertas, a veces, son de dos hojas. Entonces la imagen más triste de todas es la siguiente: llegamos a la puerta que dice tire y empujamos. Acto reflejo tomamos el picaporte de la otra hoja y hacemos lo contrario, en vez de empujar, ¡tiramos!
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