TONTO URBANO II

No me llevo bien con las puertas de los comercios o bancos, donde para entrar hay que tirar o empujar.
Por qué tirar o empujar, como algo mutuamente excluyente. Me refiero a que si no empujo no salgo y si tiro voy a estar tirando de una puerta trabada.
¿Cuál es el problema de poner una puerta de la cual, tire o empuje voy a salir igual? Sabiendo lo que nos cuesta a los humanos superar un obstáculo semejante, ¿por qué seguir con este complicado método?
Otra cosa que me pasa mucho es que al estar la calcomanía pegada a una puerta de vidrio que da a la calle, cuando es de día, se trasluce la indicación a quienes están del otro lado de la puerta. Osea que se lee: tire y empuje.
Lo peor de todo es que estas puertas, a veces, son de dos hojas. Entonces la imagen más triste de todas es la siguiente: llegamos a la puerta que dice tire y empujamos. Acto reflejo tomamos el picaporte de la otra hoja y hacemos lo contrario, en vez de empujar, ¡tiramos!

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *